Cachonda en casa
Empezaba la mañana bien, todo rutina. Pero acercándose la hora de comer más el tiempo que hacía sin follar… Tuve que ir a las típicas páginas con vídeos subiditos de tono… Tenía ganas de ver porno…
El primer vídeo solo era una chica bailando, cosa que me gusta hacer a los hombres antes de follar. Luego vi uno donde el hombre estaba sentado en el sofá y de repente viene una chica y se le sienta encima, sacándole la polla para luego metérsela. Una y otra vez…
Cuanto más veía, más cachonda me ponía. Más ganas de follar tenía. Se me ocurrió la idea de poner en mi estado “¿Alguien disponible? Estoy cachonda.” Y mientras alguien me respondía, empecé a tocarme, a desnudarme… Con ganas e impaciencia de que alguien me respondiera. Para poder follar sin parar…
Alguien me respondió y mi respuesta fue esta fotito tan caliente, donde se vé las ganas que tengo de follar y el deseo de que alguien me penetre hasta el final…
Nos pusimos a hablar y cuando vi una foto de su polla bien dura, le pregunté si podíamos quedar… Verla tan dura y no poner tocarla, más cachonda me ponía. Quería tenerla en mis manos para poder saborearla, y disfrutarla plenamente… Toda para mí…
Estábamos cerca y estaba solo en casa. Lo que hicimos fue irnos al salón, la primera parte de la casa que vi al entrar… Y lo senté en el sofá, para luego quitarme el abrigo y dejarme ver con mi uniforme escolar…
Le empecé a tocar el pecho, para luego bajar hasta los pantalones hasta encontrar su polla. La tenía bien dura y me dispuse a comérmela, una y otra vez… Me la metía todo lo que podía y no podía parar…
Me puse a cuatro patas en el sofá, mientras seguía chupando, para que él me pusiera la mano en el culo y me diera unos azotes. Y luego me empezó a tocar el coño… Bien húmedo que lo tenía ya, con ganas de que me la metiera ya… No podía esperar más…
Se levantó, se quitó la ropa, y me tumbó en el sofá. Para dejarme tumbada boca arriba y disponerse a comerme el coño… Que placer… No podía evitar los gemidos de placer que tanto me producía esa comida de coño… No quería que terminase…
Tanto era el placer, que me corrí en su boca. Él más lo disfrutó… Para cuando me recuperé, me subí encima suya y cabalgue tanto como pude. Dentro, fuera, dentro, fuera… No quería que terminase nunca. Estaba, aún, muy cachonda como para terminar ya.
Tanto era el placer… que creía que me iba a correr otra vez cuando, de repente, él hizo que me levantara. Quería cambiar de postura a la de yo contra la pared… Me llevó a la cocina, y contra la mesa del comedor, me empotró hasta el final… Sin avisar me la metió hasta el fondo… Hasta que se corrió encima de mi espalda…
QUE GANAS DE REPETIR… ME PONGO CACHONDA SOLO CON PENSAR EN ESE MOMENTO…
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